Expectativa en cifras

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El estudio constató que, una vez cumplidos los 50 años, aquellos individuos que padecían simultáneamente las tres variables de riesgo (tabaco, tensión alta y colesterol) veían reducida en 10 años su esperanza de vida con respecto a los varones que llegados a la misma edad no presentaban ninguno de estos factores.
Como promedio, la vida de los primeros se prolongaba 23,7 años (hasta los 73,7) y la de los segundos 33,3 años (hasta los 83,3).
Estas proyecciones se realizaron a partir de un baremo más detallado que tomó en consideración de manera conjunta los siguientes elementos: tabaquismo, diabetes, situación laboral, medición continua de los niveles de tensión sanguínea y de la concentración de colesterol e índice de masa corporal.
En el nivel más alto de este baremo de riesgo se situó el 5 por ciento de los individuos menos sanos, cuya vida a partir de los 50 se prolongaba 20,2 años (hasta los 70,2), mientras que en el nivel más bajo apareció otro 5 por ciento, cuya vida se prolongaba 15 años más: un total de 35,4 (hasta los 85,4).

Fuente : www.popularonline.com.ar

Menos cigarrillo, menos infartos

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En un reciente estudio realizado en distintas comunidades de Estados Unidos y Europa, en las que se prohibió fumar en lugares públicos, se detectó una reducción de los infartos en más de un tercio.
Según destalló la investigación, los ataques cardíacos han disminuido hasta un 36% en comunidades de los Estados Unidos y Europa en las que se prohibió el consumo de tabaco en lugares públicos en comparación con otra en las que no existen tales restricciones, según dio a conocer la Universidad de California en San Francisco.
Los investigadores, que publican su trabajo en la revista ‘Circulation: Journal of the American Heart Association’, señalan que el número de ataques continúa descendiendo con el paso del tiempo.

Fuente : www.popularonline.com.ar

Factores que reducen la esperanza de vida

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Según los especialistas, el tabaco, la tensión alta y el colesterol achican las expectativas de llegar a la longevidad, luego de investigaciones que se realizaron entre grupos con esos problemas y sin ellos

Los hombres de “mediana edad” que fuman y tienen altos niveles de tensión arterial y colesterol corren el riesgo de vivir entre 10 y 15 años menos que los varones de este segmento de edad que no presentan estos factores de riesgo.
Según un estudio publicado por la revista médica “British Medical Journal” (BMJ), las tasas de mortalidad a consecuencia de enfermedades coronarias han disminuido de forma significativa en el Reino Unido desde comienzos de la década de los 70, dando como resultado mejoras sustanciales en la media de vida.
Los expertos atribuyen dichas mejoras a circunstancias como la lucha contra el tabaquismo, la introducción de cambios en la dieta alimenticia y en los estilos de vida, y las mejoras en los tratamientos para los afectados por enfermedades cardiovasculares.
Hasta la fecha, los estudios previos no habían tenido en cuenta hasta qué punto afectaban a las expectativas de vida los diferentes factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares.
Pero un grupo de investigadores de la Universidad de Oxford (Reino Unido), liderados por Robert Clarke, se centró en estudiar esa asociación entre estos factores y la esperanza de vida en los denominados “varones de mediana edad” (entre 40 y 69 años).
Los participantes en el estudio completaron un primer cuestionario en el que indicaron su historial médico, sus hábitos con el tabaco, su grado profesional y su estatus civil, además de dar constancia de su peso, altura, tensión arterial, estado de los pulmones, nivel de colesterol y nivel de glucosa en la sangre.
Estos varones fueron examinados por primera vez entre los años 1967 y 1970. Los expertos siguieron la pista a 18.863 de estos hombres, de los cuales 7.044 seguían con vida en 1997, año en el que volvieron a ser examinados (28 años después de la primera evaluación).
Al comienzo del estudio, se observó que el 42 por ciento eran fumadores, que un 39 por ciento registraban tensión salta y que un 51 por ciento tenía alto su nivel de colesterol.
Cuando volvieron a ser evaluados, aproximadamente dos tercios habían dejado de fumar y los expertos registraron una reducción en otros dos tercios de la tensión sanguínea y en los niveles de colesterol.

Fuente : www.popularonline.com.ar

Al reírnos

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1. Mejoramos la calidad de vida: porque estimulamos el sistema nervioso y la risa fortalece el sistema inmune.

2. Nos relajamos: se estiran los huesos de la columna vertebral y las cervicales, donde solemos acumular las tensiones.

3. Limpiamos nuestros ojos: la risa hace vibrar la cabeza, despeja la nariz y el oído y activa las glándulas lagrimales.

4. Oxigenamos pulmones: entra el doble de aire en los pulmones y la piel se oxigena más cuando aparece la risa.

5. Estamos más felices: da mayor serenidad, menos ansiedad, el estrés y aumenta la creatividad.

Fuente : www.popularonline.com.ar

Carcajada saludable

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El desarrollo de la alegría, el optimismo y el humor permite eliminar bloqueos tanto emocionales como físicos. El concepto se utiliza en risoterapia, una técnica que en el país se desarrolla en forma grupal y que consiste en disponer a la persona para la risa.

Reírse es salud y son cada vez más las personas que aseguran que desde que comenzaron a lanzar carcajadas varias veces por día, realizaron menos visitas al médico. La risoterapia es una técnica mental que nos enseña a recuperar nuestra innata capacidad de reír y afrontar las adversidades con una disposición más positiva.
En lugar de fármacos antidepresivos, las carcajadas nos ayudan a superar los malos tragos. La disciplina ha crecido en nuestro país en los últimos años como una técnica grupal que mediante distintas técnicas nos dispone física y emocionalmente para la risa. Es un método que puede ayudar a las personas a saber afrontar mejor la vida cambiando la forma de pensar, de negativa a positiva. El estado emocional y la percepción se transforman gracias al desarrollo de la alegría, el optimismo y el humor.
La risoterapia nos ayuda, por medio de la risa, a desbloquear aspectos vinculados a la emoción y también al organismo. Después de una sesión de risoterapia nos sentiremos amorosos, tiernos, llenos de energía vital. Se utiliza la risa con el fin de eliminar los bloqueos emocionales, físicos, mentales, sexuales, sanar nuestra infancia, como proceso de crecimiento personal.
Al reír nos conectamos con nosotros mismos, vivimos el aquí y ahora, ya que cuando reímos es imposible pensar, nos ayuda a descubrir nuestros dones, abrirnos horizontes, vencer los miedos, llenarnos de luz, de fuerza, de ilusión, de sentido del humor, de gozo y aprender a vivir una vida positiva, intensa, sincera y total, como los niños.

APRENDER A REÍR

El principal objetivo de la risoterapia es enseñar a reír, a que la persona apele a su buen sentido del humor ante momentos de crisis y pueda enfrentarlos con una risa que nazca del interior y que amplíe nuestra capacidad de disfrute, nos mejora la autoestima, la autoconfianza, la satisfacción y el bienestar personal. Al reír, el cuerpo libera endorfinas y eso produce placer.
Las propiedades que la risa tiene para nuestra salud son muy numerosas. Es importante tener en claro que la risa no es curativa sino terapéutica. La risa por sí sola no cura, pero sí es una buena terapia complementaria a la medicina tradicional. Está dirigida para todas aquellas personas, sin límite de edad, que quieran participar de ella y experimentar en ellos mismos los resultados sin necesidad de estar enfermo o en una situación de riesgo (estrés, ansiedad, depresión).
Los talleres de risoterapia se basan en la dinámica de grupos, donde se realizan ejercicios de estiramientos, actividades de comunicación verbal y no verbal para la desinhibición, juegos musicales.
Con la risoterapia hay personas que superan dolores crónicos de espalda producidos por el estrés y la tensión de trabajo, personas que han encontrado en la risa su mejor aliada para combatir el insomnio, hasta personas que han conseguido superar situaciones relacionadas con los complejos, miedos a no ser aceptados por los demás, baja autoestima.
Si bien es una terapia tan antigua como el ser humano, a partir de 1970, comenzaron a realizarse algunas investigaciones científicas sobre las modificaciones en nuestro estado tanto físico como mental tras la acción de reír. Fue más precisamente el estadounidense Norman Cousin en dicha década quien experimentó en sí mismo la risoterapia para superar los dolores de artritis reumatoide.
Comprobó que si antes de acostarse se veía una película que durante dos horas le hacía reír, dormía la noche entera sin dolor. La risa se convirtió en su mejor calmante y relajante.
Pero en realidad ya en el antiguo imperio chino, había unos templos donde las personas se reunían para reír con la finalidad de equilibrar la salud. En la India también se encuentran templos sagrados donde se puede practicar la risa.
En culturas ancestrales de tipo tribal, existía la figura del “doctor payaso” o “payaso sagrado”, un hechicero vestido y maquillado que ejecutaba el poder terapéutico de la risa para curar a los guerreros enfermos. Sigmund Freud atribuyó a las carcajadas el poder de liberar al organismo de energía negativa, algo que ha sido científicamente demostrado al descubrir que el cortex cerebral libera impulsos eléctricos negativos un segundo después de comenzar a reír. En los últimos 30 años se ha avanzado mucho en la aplicación de la risa como terapia.

Fuente: www.popularonline.com.ar


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