El desarrollo de la alegría, el optimismo y el humor permite eliminar bloqueos tanto emocionales como físicos. El concepto se utiliza en risoterapia, una técnica que en el país se desarrolla en forma grupal y que consiste en disponer a la persona para la risa.
Reírse es salud y son cada vez más las personas que aseguran que desde que comenzaron a lanzar carcajadas varias veces por día, realizaron menos visitas al médico. La risoterapia es una técnica mental que nos enseña a recuperar nuestra innata capacidad de reír y afrontar las adversidades con una disposición más positiva.
En lugar de fármacos antidepresivos, las carcajadas nos ayudan a superar los malos tragos. La disciplina ha crecido en nuestro país en los últimos años como una técnica grupal que mediante distintas técnicas nos dispone física y emocionalmente para la risa. Es un método que puede ayudar a las personas a saber afrontar mejor la vida cambiando la forma de pensar, de negativa a positiva. El estado emocional y la percepción se transforman gracias al desarrollo de la alegría, el optimismo y el humor.
La risoterapia nos ayuda, por medio de la risa, a desbloquear aspectos vinculados a la emoción y también al organismo. Después de una sesión de risoterapia nos sentiremos amorosos, tiernos, llenos de energía vital. Se utiliza la risa con el fin de eliminar los bloqueos emocionales, físicos, mentales, sexuales, sanar nuestra infancia, como proceso de crecimiento personal.
Al reír nos conectamos con nosotros mismos, vivimos el aquí y ahora, ya que cuando reímos es imposible pensar, nos ayuda a descubrir nuestros dones, abrirnos horizontes, vencer los miedos, llenarnos de luz, de fuerza, de ilusión, de sentido del humor, de gozo y aprender a vivir una vida positiva, intensa, sincera y total, como los niños.
APRENDER A REÍR
El principal objetivo de la risoterapia es enseñar a reír, a que la persona apele a su buen sentido del humor ante momentos de crisis y pueda enfrentarlos con una risa que nazca del interior y que amplíe nuestra capacidad de disfrute, nos mejora la autoestima, la autoconfianza, la satisfacción y el bienestar personal. Al reír, el cuerpo libera endorfinas y eso produce placer.
Las propiedades que la risa tiene para nuestra salud son muy numerosas. Es importante tener en claro que la risa no es curativa sino terapéutica. La risa por sí sola no cura, pero sí es una buena terapia complementaria a la medicina tradicional. Está dirigida para todas aquellas personas, sin límite de edad, que quieran participar de ella y experimentar en ellos mismos los resultados sin necesidad de estar enfermo o en una situación de riesgo (estrés, ansiedad, depresión).
Los talleres de risoterapia se basan en la dinámica de grupos, donde se realizan ejercicios de estiramientos, actividades de comunicación verbal y no verbal para la desinhibición, juegos musicales.
Con la risoterapia hay personas que superan dolores crónicos de espalda producidos por el estrés y la tensión de trabajo, personas que han encontrado en la risa su mejor aliada para combatir el insomnio, hasta personas que han conseguido superar situaciones relacionadas con los complejos, miedos a no ser aceptados por los demás, baja autoestima.
Si bien es una terapia tan antigua como el ser humano, a partir de 1970, comenzaron a realizarse algunas investigaciones científicas sobre las modificaciones en nuestro estado tanto físico como mental tras la acción de reír. Fue más precisamente el estadounidense Norman Cousin en dicha década quien experimentó en sí mismo la risoterapia para superar los dolores de artritis reumatoide.
Comprobó que si antes de acostarse se veía una película que durante dos horas le hacía reír, dormía la noche entera sin dolor. La risa se convirtió en su mejor calmante y relajante.
Pero en realidad ya en el antiguo imperio chino, había unos templos donde las personas se reunían para reír con la finalidad de equilibrar la salud. En la India también se encuentran templos sagrados donde se puede practicar la risa.
En culturas ancestrales de tipo tribal, existía la figura del “doctor payaso” o “payaso sagrado”, un hechicero vestido y maquillado que ejecutaba el poder terapéutico de la risa para curar a los guerreros enfermos. Sigmund Freud atribuyó a las carcajadas el poder de liberar al organismo de energía negativa, algo que ha sido científicamente demostrado al descubrir que el cortex cerebral libera impulsos eléctricos negativos un segundo después de comenzar a reír. En los últimos 30 años se ha avanzado mucho en la aplicación de la risa como terapia.