| Vivir situaciones de tensión en ocasiones es bueno para el cuerpo, pero si éstas se prolongan se puede producir el tan perjudicial estrés. Con algunos pasos importantes se puede hacerle frente para evitar males mayores
En estos tiempos, el estrés es un problema que padecen muchas personas, debido a las múltiples obligaciones cotidianas. Cada uno de los organismos reacciona de distinta manera al ser sometido a situaciones estresantes, no obstante hay patrones que son reconocibles en todos los casos.
Reconocer, entonces, cómo reacciona el cuerpo cuando debe enfrentarse a estas situaciones es importante, ya que de esa manera se tendrán más armas para combatirlo en forma eficiente.
Entre las reacciones más comunes de quienes deben enfrentarse al estrés, puede destacarse el cansancio, dificultades tanto para dormirse como para despertarse, resfríos frecuentes, cambios de humor, dolores de cabeza y espalda, entre otras.
En general, el estrés no siempre es malo, ya que tener un poco de él puede resultar beneficioso para el organismo, además de ayudar a completar las tareas diarias. Cuando el cuerpo debe afrontar un cuadro de estrés, entra en un estado de alerta que lo pone más atento; el corazón comienza a palpitar con mayor fuerza.
Al enfrentarse a estas reacciones comunes, el cuerpo debe hacer ciertos cambios y debe adaptarse, por lo cual otras funciones entran en suspensión, como el caso de la digestión, el deseo sexual y la circulación de la sangre. Estas reacciones no son malas si se dan en período cortos, pero los problemas comienzan si se somete al cuerpo a estrés continuo. De esta manera, el riesgo mayor es terminar totalmente exhausto.
ESTRATEGIAS ÚTILES
Para afrontar las distintas situaciones de estrés, es importante adoptar algunas estrategias que pueden ser muy útiles para no sufrir inconvenientes:
* Alimentación
con una buena alimentación como base, se puede reducir de manera considerable los niveles de estrés. Entre los alimentos que pueden incorporarse, se destacan el pescado graso, rico en ácidos grasos omega-3, como el atún, el salmón y el arenque. Del mismo modo, comer acompañado produce grandes beneficios, ya que una charla en la mesa hará que estemos más tranquilos y que comamos un poco más despacio.
* Hacer ejercicio
para propiciar la relajación y fortalecer también el sistema inmunológico, nada mejor que realizar ejercicio en período regulares, por ejemplo, 30 minutos tres veces por semana. Para sentir los beneficios de la actividad física, no es necesario transformarse en un deportista de alto rendimiento. Los ejercicios de baja intensidad como caminar o andar en bicicleta, ofrecen una sensación de bienestar al cuerpo.
* Consiéntase
los masajes, como también la aromaterapia y la reflexología ayudan a disminuir el estrés y aumentan la energía. Del mismo modo, los aceites esenciales de lavanda y de rosa relajan y los de romero y geranio son antidepresivos.
* Un tiempo para uno
dedicar al menos unos veinte minutos cada día para relajarse puede ser un paso importante para evitar el estrés. Lo que realice en esos veinte minutos, depende mucho del tipo de actividad que lleve a cabo durante el día. Si su trabajo requiere de esfuerzo, entonces podrá relajarse con la lectura de un libro, escuchar música o recostarse y meditar. En cambio, si durante el día la actividad principal es del tipo intelectual, lo que puede ser de gran ayuda a relajarse puede ser un paseo a pie o una actividad como regar el jardín o pequeños trabajos de pintura.
Fuente : www.popularonline.com.ar
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